Mi hija o hijo no come: ¿capricho o señal? Lo que los padres necesitan saber sobre las dificultades de alimentación
- DYORÚ

- 19 mar
- 2 Min. de lectura
Mi hijo no come: lo que realmente está pasando
"Es que es muy mañoso para comer." "Siempre ha sido así." "El pediatra dice que es normal." Si reconoces alguna de estas frases, este artículo es para ti.
Mi hijo no come es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría, y también uno de los más mal comprendidos. El problema real no es que el niño no quiera comer. El problema es no saber por qué no come
¿Qué es una dificultad de alimentación pediátrica?
La dificultad de alimentación pediátrica (PFD, por sus siglas en inglés) se define como una ingesta oral alterada que no es apropiada para la edad y que se asocia a un desequilibrio en una o más de estas cuatro áreas:
Médica: condiciones como reflujo, alergias, alteraciones anatómicas o neurológicas.
Nutricional: deficiencias de micronutrimentos que afectan el apetito o la tolerancia a texturas.
Habilidades de alimentación: dificultades motoras orales, sensoriales o en la coordinación succión-deglución.
Psicoemocional: ansiedad alimentaria, experiencias negativas previas, dinámicas relacionales en la hora de comer.
La conducta alimentaria —cómo el niño se relaciona con los alimentos— es solo la punta del iceberg. Lo que ves en la mesa es el resultado de múltiples factores que ocurren dentro y fuera del cuerpo del niño.
El error más común: tratar el síntoma, no la causa
Cuando un niño rechaza alimentos, los padres instintivamente buscan soluciones. Algunas de las más comunes son también las más contraproducentes:
Insistir, forzar o presionar.
Distraerlo con pantallas o juguetes mientras come.
Mantener texturas de papilla más tiempo del necesario.
Ofrecer dulces o premios por comer.
Alimentarlo mientras duerme.
Todas estas estrategias tienen algo en común: generan un aprendizaje negativo alrededor de la hora de comer. El niño asocia el momento de la comida con presión, estrés o manipulación, y el rechazo escala. Se forma un círculo vicioso que, con el tiempo, puede afectar su crecimiento, su desarrollo y su relación con la comida para siempre.

¿Cuándo buscar ayuda?
Hay señales que no deben ignorarse:
El niño acepta menos de 20 alimentos distintos.
Rechaza categorías completas de alimentos (frutas, verduras, proteínas).
La hora de comer genera angustia, llanto o conflicto frecuente.
No ha progresado a texturas sólidas a la edad esperada.
Ha perdido peso o su crecimiento se ha frenado.
Hay náuseas, vómito o arcadas frecuentes al presentarle alimentos.
Cualquiera de estas señales indica que el problema va más allá de la selectividad normal y requiere evaluación especializada.
Cómo lo abordamos en DYORÚ
En DYORÚ desarrollamos un programa integral y multidisciplinario para dificultades de alimentación pediátrica. El punto de partida es siempre el mismo: comprender por qué no come este niño específico, no aplicar protocolos genéricos.
Nuestro equipo evalúa de forma coordinada las cuatro áreas —médica, nutricional, de habilidades y psicoemocional— y construye un plan de acción personalizado basado en la metodología A.M.A.R., un enfoque sensible y respetuoso que centra la solución en las causas, no en los síntomas.
Solucionarlo es posible. Requiere diagnóstico correcto, equipo adecuado y tiempo. Pero la atención oportuna es la diferencia entre resolver el problema y que se vuelva crónico.
→ ¿Tu hijo tiene dificultades para comer? Agenda una evaluación: wa.me/525619877584 | Tel: +52 56 1987 7584
